viernes, 3 de mayo de 2013

MARATON ROCK,N ROLL MADRID (28-04-2013)

CRÓNICA MARATÓN ROCK´N ROLL MADRID
(28-4-2013)
Y por fin llegó el gran día. Un año y una semana después de terminar mi primer maratón, volví a Madrid para quitarme la espinita que tenía clavada desde aquel día, al no poder terminar como me hubiera gustado.
Ha sido un año difícil, con lesiones, sin tiempo para entrenar lo suficiente, pero bueno la última prueba en la media de  Valdemoro (1h:30`),hace 15 días, me hizo ser optimista y al final valio la pena.
El día empezó pronto, la carrera era a las 9 , por lo que a las 5:30 ya sonaba el despertador. Este año además de Inma, me acompañaron mis padres y Noemí,una prima de Inma que vino a pasar el fin de semana desde Tenerife. Con todo este apoyo, ¿quién no se motiva para una carrera?.
Las previsiones climatológicas no eran muy buenas, frio y lluvia para el domingo, pero una vez que salimos a la calle, parecía que no va a hacer tanto frío como se preveía.
A las 6:45 salimos para Madrid, una vez allí, pensando que en los alrededores de la salida sería difícil entrar en algún bar, decidimos tomar el café de rigor en la Plaza Elíptica, donde habíamos aparcado y, una vez listos, cogimos el metro hacia Colón.
Allí nos separamos, mis padres, Inma y Noemí se dirijen hacia el primer punto de encuentro en la carrera, Cuatro Caminos, y yo me fui a la salida.
Sin mucho tiempo, busqué mi cajón, calenté un poco, preparé el gps que me prestó Antonio, al que desde aquí se lo quiero agradecer, ya que me ayudó muchísimo durante toda la carrera y a esperar la salida.
No tuve que esperar mucho, antes de empezar un minuto de silencio por las víctimas de Boston y poco a poco se fue moviendo la inmensa cantidad de corredores, al poco tiempo pasé por la salida y a correr.
Este año decidí regular todo lo posible desde el inicio, en principio el objetivo era terminar, ya que no había podido entrenar demasiado, pero claro, siempre hay en mente un objetivo más ambicioso y ese era terminar en 3:30, si se podía, de todas formas intenté conseguir un ritmo de carrea de 5`. Al principio fue difícil, somos demasiados, pero tampoco me preocupa. Mirando los tiempos de paso casi cada kilómetro veo que voy cumpliendo, segundos arriba segundos abajo.
A los 5 kilómetros más o menos se separan de nosotros los participantes del 10.000, nos saludan y nos animan, nos despedimos de ellos y seguimos hacia delante.

Van pasando los kilómetros y de momento esta parte de la carrera se disfruta, la gente en las aceras, los grupos tocando cuando pasas, la cantidad de corredores, todo esto hace que realmente se disfrute corriendo. De esta manera voy llegando al kilómetro 13,rotonda de Cuatro Caminos, primer punto de encuentro con mi gente, además, aquí quiero saludar al batería del grupo que estaba allí, pero su música me tapa y resulta imposible, unos metros más delante están los míos, fotos de rigor, ánimos, inyección de moral y para adelante, la próxima vez nos veremos en Sol.
De momento todo va perfecto, aunque voy un poco más retrasado de lo que tenía previsto, todo va bien, un par de minutos arriba o abajo no me importan hoy. Los siguientes 5 kilómetros se me pasan volando, las fuerzas están intactas y queda poco para llegar a Sol, con ese ambientazo y los míos esperándome allí.
Así llegué a Sol, como siempre ambientazo, gente, gente y gente animando, impresionante, aquí busco a mi gente y ahí los veo, más ánimos, más fotos, la moral por las nubes, y a seguir corriendo. La próxima vez que nos veamos será casi en meta en el kilómetro 41, si consigo llegar allí todo estará hecho.
La media maratón está a la vuelta de la esquina, hoy la carrera se me está haciendo corta, pero el año pasado a estas alturas iba más rápido y también estaba bien de fuerzas, así que sigo regulando y procuro no caer en la euforia de tirar más de lo debido, para ello el gps me está ayudando bastante.
Kilómetro 21, media maratón, a partir de aquí todo es una incógnita, este año la tirada más larga que he hecho ha sido esta distancia, y solo en carrera tres veces, pero de momento hay fuerzas. Tengo calculado que, con garantías, llegaré al kilómetro 30, o quizás algo más, y que a partir de ahí ya habrá que contar con el orgullo, el amor propio, la capacidad de sufrimiento, pero para eso aún queda tiempo.
En el kilómetro 23 me encuentro con la “marea verde toledana” y estoy un tiempo con ellos, ellos me cuentan que van a 3:40, yo quiero ir a 3:30, aunque ya me empiezo a dar cuenta que será difícil, pero quiero intentarlo, así que tras un tiempo con ellos me voy despacio hacia delante.
Poco a poco me acerco a la Casa de Campo, aquí me lesioné el año pasado por lo que la entrada, en pendiente y en curva hacia la derecha, la hago casi andando, todo va bien y pienso que este año será distinto al pasado. El recorrido por la Casa de Campo es llevadero y agradable, aquí intento recuperar algo de tiempo, pero me doy cuenta que voy más cansado de lo que la cabeza me dice, así que no fuerzo más y sigo con mi ritmo de 5 – 5:10. Llegamos al final de la Casa de Campo, una dura cuesta que hace temblar las piernas, con pasos cortos y regulando llegó al final, a partir de aquí apenas quedan unos 10 km, ¿quién no puede con 10 Kilómetros?.
Una vez superada la cuesta tenemos unos 5 kilómetros de bajada y llano hasta llegar al 37 y afrontar los últimos 5  que son duros de verdad.
Llegamos al 37 y el terreno empieza a picar hacia arriba, aquí ya empiezan a aparecer los primeros calambres, pero no se puede parar, si paras ya es difícil empezar a correr.
Hasta aquí han llegado las fuerzas, el resto hay que hacerlo con la cabeza, el corazón, el orgullo.
Los últimos kilómetros de un maratón ya son duros de por sí, pero en Madrid esta dureza se multiplica.

Queda poco y se ve tan cerca que parece que nada se puede interponer entre tú y la meta, pero sí, hay algo que se interpone, y es el kilómetro 40, ese kilómetro es infernal, llevamos 40 kilómetros corriendo, 3 horas y media y los últimos 3 subiendo sin parar y de pronto aparece el Everest ante nosotros, una pared de unos 600 metros, o eso me pareció, que no se acaban nunca, aquí los calambres ya son fuertes, pides que te echen potingues sin dejar de correr, el agua de las botellas es para las piernas en lugar de beberlo, y, poco a poco, ya sin apenas doblar las piernas para evitar el pinchazo definitivo sigo hacia delante.
¡Por fin! ¡ la Puerta de Alcalá! Kilómetro 41, aquí está mi gente, que me dan los últimos ánimos, me apoyan, me dan las últimas fuerzas,  intento sonreir para la foto, pero el dolor es fuerte y hay que hacer uno más. Poco a poco se ve la entrada del Retiro que da a la recta de meta. Apreto los dientes, ya estoy aquí en meta, lo he conseguido, queda la recta, la gente animando sin parar desde hace tiempo, aquí ya da igual el dolor, los calambres, los pinchazos, una vez aquí, solamente con los gritos de la multitud que se agolpa detrás de las vallas entras en meta, además el terreno pica hacia abajo, lo cual también ayuda.
Kilómetro 42, ahí están los arcos de meta, unos metros más y se acabó. Después de lo vivido el año pasado, estos metros son especiales, a pesar de los dolores, estos metros los disfruto, son sin duda los momentos más bonitos de un maratón.

Mientras estoy entrando en meta, pienso en los que me han acompañado, Inma, mis padres, Noemí, que me han estado apoyando toda la carrera, que me han animado, que me han dado las fuerzas necesarias para terminar, sobre todo en ese último kilómetro terrible, en el que iba metro a metro para verlos una vez más antes de meta.
Por fin Meta 3H:40`:29”. Esta vez si he podido con Madrid, no esperaba hacer esta marca, pero las sensaciones durante la carrera fueron buenas, las lesiones no han aparecido y los calambres solo al final. Un gran día.
A partir de ahora queda descansar y pensar el cual será el siguiente.
Roberto.



MEDIA MARATON DE VALDEMORO 2013

MEDIA MARATÓN VALDEMORO 14-04-2013
El domingo 14, nos fuimos a disputar la Media Maratón de Valdemoro.
Acompañado por Inma y mis padres salimos a las 8 de Polán con una mañana expléndida y un tiempo inmejorable.
La prueba daba comienzo a las 10 de la mañana, así que llegamos con tiempo de sobra para recoger el dorsal, tomarnos un café y calentar un poco.
Era la primera vez que hacía esta carrera y no tenía referencias de cómo iba a ser, lo único que sabía es que era un circuito de 10500 metros al que había que dar dos vueltas, por lo que en la segunda ya tendría referencias del terreno.
Después de calentar un poco, me sitúe en la línea de salida, no éramos muchos, unos 600 entre los participantes del 10000 y la media, aún así me coloqué de los últimos. Mi intención en esta prueba no era otra que ver como me encontraba para el maratón de Madrid del día 28, ya que, este año, por una u otras causas no he entrenado todo lo que debería para afrontar los 42 km y la verdad es que iba con un poco de miedo porque no sabía como iba a responder en estos 21.
Una vez dada la salida intento hacerme hueco entre todos los corredores, la salida es en subida por lo que todo el mundo va muy lento y poco a poco me hago sitio, mi sorpresa llega cuando al pasar por el primer km miro el crono y veo 4:08, increíble, en subida, entre todos y bajo de 4:30. El caso es que ya tengo sitio para correr y lo que más me gusta es que las piernas andan. Van pasando los km y la carrera es un auténtico rompepiernas subidas largas y constantes , bajadas, más subidas y un último km que al pasar por él en la primera vuelta sabía que iba a hacer daño al final. De todas formas las piernas siguen moviéndose con ligereza, veo los puntos kilométricos y el crono sigue siendo constante entre 4:09 y 4:15, yo mismo me sorprendo, pero me veo con fuerzas y sigo corriendo y adelantando corredores hasta que me encuentro en una situación en la que no puedo alcanzar a los de delante y los de atrás tampoco pueden alcanzarme, pero yo me siento cómodo con mi ritmo de carrera y sigo adelante. Pasan los km y las fuerzas van faltando pero con un poquito de coraje llego al 20 y ese último km de la primera vuelta ahora parece el Everest, lo bueno es que no vi el punto que lo marcaba y al poco me encontré casi por sorpresa con la recta de meta lo que me hace sprintar, lo que se puede claro, hasta llegar a meta para parar el crono en 1:30:58 una marca que en ningún momento pensaba que podría hacer ni por casualidad y menos con la carrera dura que es.
Después de esta carrera creo que todavía tengo alguna garantía de hacer medianamente bien el maratón, pero eso es otra historia en la que los tiempos anteriores no sirven de nada si ese día el cuerpo no está al 100% o más.
En definitiva, una muy buena prueba para preparar el maratón de Madrid, dura, sin aglomeraciones de gente y bien organizada.
Roberto